DUELO INFANTIL ¿CÓMO APOYARLOS EN ESTA SITUACIÓN?

Para todo ser humano, las relaciones sociales son sumamente importantes. Cuando estos lazos afectivos se pierden por la muerte de un ser querido, trae como consecuencia un estado afectivo al que llamamos duelo.

Actualmente estamos en continuo contacto con el duelo, nos referimos a la pérdida de seres queridos, de personas importantes para nosotros, pero también de personas importantes para otros, también vivimos el duelo de no ver a nuestros amigos y amigas, familia… De no poder ir al colegio o trabajo hasta no sabemos cuándo o incluso de no poder ir al parque. Llamamos duelo al proceso de adaptación emocional ante cualquier pérdida, y por desgracia, actualmente son muchas las pérdidas que vivimos.

El concepto de muerte es abstracto y complejo cuando hablamos de duelo infantil y la forma de abordarlo va a depender de muchos factores: edad, educación, aspectos emocionales, creencias religiosas, etc.

Antes de los cincos años no se llega a entender los tres componentes básicos de la muerte:

1. Es irreversible, definitiva y permanente

2. Consiste en la ausencia total de las funciones vitales

3. Es universal, es decir, que nadie escapa de morir.

También antes de esa edad es muy escasa la tendencia a llorar por un duelo. Lo que suele haber, sobre todo, es perplejidad y confusión. Es por eso que preguntan reiteradamente por el fallecido: dónde está y cuándo volverá.

En cualquier caso, en los niños no es demasiado frecuente la tristeza o el abatimiento como en los adultos, sino que las manifestaciones del duelo suelen ser más bien cambios de conducta o de humor, alteraciones en la alimentación y en el sueño, y disminución del rendimiento escolar.


RECOMENDACIONES PARA GESTIONAR EL DUELO EN LA INFANCIA

1- Comunicarlo lo antes posible: buscar un lugar adecuado y un momento adecuado, explicar cuanto antes mejor con un lenguaje fácil y sencillo que lo ha sucedido, sin utilizar eufemismos que generan mucha confusión como “se ha ido”, “se fue al cielo”, “se ha quedado dormido para siempre”

Si es una muerte que se preveía, es mejor ir preparando al niño poco a poco y con anticipación.

2- ¿Cómo se lo explicamos?: vamos a tener en cuenta las características individuales y de la edad que tenga el niño o la niña. Adaptaremos el lenguaje, la forma de explicarlo, el momento… Por ejemplo puede ayudarnos un cuento sobre duelo, relacionar con otras pérdidas conocidas para ellos y ellas como por ejemplo la muerte de un animal, de alguna planta, quizás poner un ejemplo de una película… Es importante que respondamos a sus preguntas por muy alocadas que sean, esto les dará seguridad. Y si desconocemos la respuesta, poder asumir que no lo sabemos y que para nosotros tampoco es fácil entenderlo.

3- ¿Cómo acompañarlos en su expresión?: cada niño y niña va a tener su forma de expresión de lo que siente, es importante mostrarse atentos y ayudarles a que se den cuenta de que esa expresión de rabia quizás es dolor, es tristeza… Es consecuencia de cómo se sienten en relación a la pérdida que acaban de experimentar. Algunos no se muestran tristes y se sienten culpables por ello, va a estar bien también acogerles con ello y no juzgarles, respetando siempre sus ritmos.

4- Mantener las rutinas les dará seguridad: quizás podemos explicar lo que pasará de aquí en adelante, quizás algunas cosas cambien pero otras seguirán igual y esto les irá bien saberlo.

5- ¿Qué repercusiones está teniendo en su vida?: estar atentos para ver si está afectando algunas áreas de su vida. Cuando la parte emocional no está bien no podemos concentrarnos, memorizar, nos cuesta más estar con los otros….Es importante tener en cuenta que los resultados académicos pueden verse afectados en un proceso de duelo.

6- Compartir lo que sentimos: no tengamos miedo de compartir la tristeza, la rabia, la impotencia delante de los niños, siempre siendo seguros para ellos y ellas. Puede que pensemos que tenemos que proteger al niño o niña de nuestras lágrimas, o no queremos que sufra más de la cuenta, pero si les mostramos de vez en cuando que nosotros también lloramos por la pérdida de la persona que queríamos, ayudaremos a normalizar la expresión de la tristeza de manera sana para cuando ellos sean adultos. Si escondemos nuestras emociones y les mostramos que “todo va bien”, ellos aprenderán a congelar sus emociones y el daño puede ser mayor. Somos modelos de imitación para ellos, así que mostrando nuestras emociones, les estamos enseñando a poder expresar las suyas de manera sana.

7- No tener miedo al dolor: a veces nos asusta ver el dolor de los otros, pero es inevitable y estará bien que podamos acogerlo y no llevarlo a otros lugares minimizando lo que sienten. Lo importante es que noten nuestra presencia y nuestro acogimiento. Por ello hemos de animarles a expresar lo que sienten. A veces se nos escapa un “no llores”, “no estés triste”, “tienes que ser valiente”, ”no está bien enfadarse así”…Esto cortará la libre expresión y le impedirá el procesamiento de la pérdida.

8- Podemos acompañar diciendo… “Entiendo que te sientas así, duele mucho perder a alguien”, “Entiendo que ahora no te apetezca hablar de ello pero podemos estar en silencio abrazándonos”, “Es terrible lo que ha pasado, cuando lo necesites puedes compartirme cómo te sientes”, “No tengo palabras pero podemos compartir el silencio” , “A mi también me entran muchas ganas de llorar cuando pienso en él”, “Yo también lo echo mucho de menos, cuando me siento así me acuerdo del momento que…”.

9- El amor no se acaba: la realidad es que nos despedimos de una parte de nuestro ser querido, pero quedan recuerdos, imágenes, sensaciones. Esas sensaciones no se olvidarán y estarán bien tenerlas en cuenta y ponerle palabras. Frases como “papá murió pero siempre seguirá dentro de nuestros corazones” o “le queremos mucho y le seguiremos queriendo mucho, aunque ahora ya no lo podremos ver o abrazar”.

10- Realizar un ritual de despedida: es importante hacerles partícipes del ritual de despedida siempre que ellos y ellas quieran. En la medida de lo posible, es conveniente que los niños puedan asistir al funeral, para así poder empezar a digerir lo que ha sucedido y empezar a elaborar el duelo adecuadamente. Si el niño no desea participar en el ritual de despedida, será necesario escuchar su deseo y respetarlo. Es importante poderle explicar al niño que el cuerpo no siente nada y que ya no sufre.

Los niños, y no necesariamente los más jóvenes, tienen dificultad a la hora de expresar verbalmente sus emociones. No es fácil para elles saber identificarlas y nominarlas tal y como los adultos lo hacemos. Ellos las sienten pero no siempre puede exteriorizarlas adecuadamente, porque muchas veces ni siquiera las comprenden, en ocasiones no entienden qué les sucede aunque saben que les hace sentirse mal.

Estar acompañado en el proceso del duelo por un profesional en psicología especializado supondrá un apoyo muy importante para lograr una estabilidad emocional positiva sobre la situación de pérdida. Aunque no es posible asumir una pérdida de un día para otro, el trabajo conjunto entre terapeuta, familia y paciente es el camino más adecuado hacia una adecuada superación.



ARTÍCULO : PSICOLOGA INFANTIL

LIC. XIMENA VENTURA


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BIBLIOGRAFIA

https://www.psicologos-granvia.com/el-duelo-en-la-infancia-el-apoyo-psicologico-desde-la-familia-la-terapia-y-la-escuela

https://therapychat.com/es-es/ayuda-en-el-duelo-el-papel-de-un-psicologo-en-tu-perdida/

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