Entrenamiento para las Emociones y Autorregulación Emocional

Para hablar de un tema tan importante como lo son las emociones, es necesario iniciar desde la definición general de ellas, la RAE define: Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática.

Respecto a la última parte, podemos observar que al afirmar que cuando algo es somático, se da a entender lo implícito del funcionamiento del cuerpo humano en ese fenómeno llamado “emoción”, tengamos en cuenta este dato ya que será de vital importancia para más adelante.

Otras definiciones nos dicen también que las emociones son respuestas tanto mentales como como comportamentales a todo suceso alrededor nuestro. Por lo tanto tenemos la noción de su naturalidad y/o normalidad en cada una de sus expresiones. Al ser naturales claramente podemos deducir que sería irracional juzgarnos por sentir y vivir estas emociones, aunque muchas veces simplemente no podemos evitarlo.

Entonces, ¿cuándo está bien sentir una emoción y cuándo está mal?

En la práctica, nunca estará mal sentir esa emoción. Ya que como vimos se trata de una respuesta natural, mental y fisiológica, pero el error recaerá; en permitir que esa emoción tome el control absoluto de mis acciones y termine tomando decisiones de las cuales una vez tomadas, no habrá retorno. ¿Por qué? Porque simplemente esa emoción intensa nublará toda lógica o razón que me pueda permitir elegir la opción adecuada a determinada situación. Los ejemplos más sencillos de imaginar pueden ser los que tengan que ver con la emoción de la ira, pero en realidad es con cualquier emoción intensa y desenfrenada, que podríamos estar tomando una elección equivocada. La alegría intensa puede llevarnos a aceptar un matrimonio sin haber pensado en el poco tiempo de relación previa antes de la propuesta, la tristeza desmesurada ha llevado a muchas personas al suicidio, el miedo intenso nos puede paralizar ante situaciones en las que es vital continuar y actuar, podríamos enumerar todas las emociones conocidas y en todas encontraríamos al menos un caso, en el que esas emociones, de forma intensa, han llevado a alguien a tomar una decisión errónea e irreversible.

La siguiente pregunta sería entonces ¿Y ahora qué hacemos?

Vamos a tomar esa variable mencionada, llamada “intensidad”, para encontrar la fórmula adecuada; si la intensidad de la emoción es lo que podría llevarme a tomar decisiones inadecuadas, tal vez el punto esté en evitar la “intensificación” de esa emoción. Hagamos de cuenta que cada uno de nosotros somos como un globo, y que el aire es la emoción, una vez inflado y asegurado este globo, solo tendré dos maneras de liberar ese aire acumulado. Una me resultará extremamente fácil, pero irreversible porque ese globo no quedará igual que antes. La otra opción si bien me obligará a tener paciencia y a ser muchísimo más cuidadoso, me permitirá conservar el globo íntegro y liberar ese aire que se había acumulado. Y es que es esa la capacidad que debemos desarrollar, aprender de alguna manera a reconocer la emoción, a darnos cuenta de que está empezando a dominar mi razón, a la toma de acciones inmediatas y a que pueda crear mis propios espacios personales en los que yo pueda canalizar, dejar fluir y “desinflar es globo de emociones interno”.

En este punto la interrogante es sencilla; ¿cómo?

Para quienes pusieron atención, les resultará fácil recordar que se habló del cuerpo humano, de lo somático de las emociones, y es ahí donde podemos encontrar la fórmula para lidiar con las emociones intensas. El cuerpo al estar en constante actividad y comunicación con nuestro sistema nervioso es nuestra vía de escape que nos lleve al afrontamiento lúcido y racional de las emociones que se presentan de manera intensa.

Vale a decir, cuando estoy sintiendo una emoción, siento también los efectos que esta produce en mi cuerpo; factores físicos como la frecuencia respiratoria, el pulso cardiaco, la presión arterial o la misma temperatura corpórea, se ven involucrados. Por lo tanto es ahí por donde debería empezar a centrarme para generar una calma inmediata que, a través de lograr estabilizar esas sensaciones corporales, pueda llegar a generar un estado de calma y de claridad mental que me permitan tomar una decisión adecuada para la situación que esté enfrentando.

Como estamos hablando de un recurso físico, es necesario entender que será una capacidad que se irá a desarrollar en el tiempo de la misma manera que cualquier otro tipo de aprendizaje. Por lo tanto tendremos que “entrenarnos” con mucha paciencia en esa capacidad, o sea, en una técnica de relajación.

La cual nos permitirá aprender a controlar los efectos físicos que sufre nuestro cuerpo ante una emoción intensa, estabilizarlos y por ende hacer que la intensidad de esa emoción presente se reduzca al mínimo permitiéndonos tomar decisiones correctas. Atención, no es algo que se dará de un día para el otro, por eso que lo denomino: Entrenamiento en Técnicas de Relajación, la idea de este entrenamiento será la aprender a manejar a tal punto una técnica, que si antes me tomaba una sesión de 40 minutos para relajarme, posteriormente llegar a ese control de mis emociones me tome unos cuantos segundos. Esto a la larga también, me ayudará a ser una persona más juiciosa y prudente ante los impulsos que pueda sentir delante de una situación posiblemente conflictiva.

Este recurso físico en el que nos vamos a entrenar, hace parte de algo llamado: Autorregulación, que es la habilidad de manejar emociones, comportamiento y, como lo acabamos de ver movimientos corporales, frente a una situación que es difícil de manejar.Es un proceso de autodirección, una capacidad que resulta vital para la adaptación al medio y un adecuado ajuste tanto personal como social.

Es algo mucho más complejo que el “autocontrol”, ya que no solo se trata de un dominio propio, sino de una canalización de las emociones que a diario puedo estar acumulando y que por los quehaceres y deberes cotidianos, no me permito el tiempo para dejarlas fluir. El canalizar todo eso acumulado evitará que nos hinchemos como un globo y que a un cierto punto reventemos, y tomemos acciones irreparables e irreversibles.

Hoy te invito a pensar en ese “globo de emociones” que tienes en tu interior, recuérdate de vaciarlo a diario, con una plática expresando lo que sentiste en el día, haciendo alguna actividad física, meditando ya sea según tu creencia espiritual o recurriendo al Entrenamiento en Relajación, lo importante es que te vayas a dormir libre de todo pensamiento o emoción contenida.



ARTICULO: PSICOLOGO

LIC. SAMUEL ILIZARBE

Psicólogo Clínico

Director General del Centro Integral "Psicologízate"

Psicoterapeuta en el Gabinete Psicologízate

Psicoterapeuta en Inside Unidad de Salud Mental

Profesor de Italiano

Formación en:

Experto en Terapia sistémica de Parejas

Experto en Terapia para adicciones

Entrenamiento en Técnicas de Relajación



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